Empanaditas de morocho
Los robos aumentan, la inseguridad se siente en las calles y el Gobierno, haciendo gala de una desconexión total con la realidad dice que si una persona nos quita algún bien o bienes cuyo valor no supere los $654 dólares, no se trata ya de un delito sino de una contravención. Las contravenciones se manejan en las Comisarías de Policía, donde no tienen los equipos, ni las herramientas, ni el personal capacitado o el número suficiente de elementos para llevar adelante la más elemental investigación para recuperar un perrito perdido o ubicar el árbol donde se ha subido un pequeño gatito, peor capturar a alguien que ha violado la ley. En otras palabras, si lo que nos quitan es menor al monto establecido es como si nada hubiera pasado.
Es poco lo que le podemos pedir sobre conocimiento de la realidad a María Paula y sus amigos que andan hace tiempo con escolta policial y solo bajan al mundo real una vez a la semana para comerse unas empanaditas de morocho en las escalinatas del congresillo.
Sin duda nos quieren ver la cara de tontos al vendernos esta reforma como algo que va a mejorar la administración de justicia en el país, porque si lo que se pretendía era eso, entonces lo primero que debieron hacer era equipar las Comisarías para prepararlas frente al tsunami de denuncias que iban a recibir por los cambios en la ley. Pero fue necesario que el colapso total de estas dependencias aparezca en los periódicos y noticieros para que las autoridades del gobierno tomaran cartas en el asunto. Los agarraron desprevenidos una vez más y estos filósofos de discoteca que dictan leyes pensando mucho y conociendo poco avanzan en esta lamentable tragicomedia que destruye día a día la convivencia social en el país.
Al parecer no es suficiente el odio que se fomenta y los resentimientos que se demuestran cada sábado desde las cadenas presidenciales, sino que ahora nuestros bienes y propiedades –esas por las que nos hemos esforzado tanto- pueden ser arrebatadas por sujetos que en caso de ser atrapados pasaran como máximo siete días en la cárcel. Nos pueden quitar el equivalente al sueldo básico de tres meses, pero pagan su deuda a la sociedad con una semana tras las rejas. A lo mejor soy solo yo que estoy loco y estas reformas son buenas, pero nuestro buque insignia –la Venezuela de Chávez- siguiendo estas ideas “revolucionarias” ha convertido en especial a su capital Caracas, en la ciudad más peligrosa de America Latina.
A la delincuencia -como a los niños malcriados- se los enfrenta con mano dura y sanciones que se cumplan. El ser humano responde a incentivos, y según parece ahora los incentivos para cometer estos delitos son mayores por que las penas son más bajas y las probabilidades de que Comisarías sin equipo ni personal atrapen a alguien son sumamente reducidas.
Los invito a leer el texto aprobado y sacar sus propias conclusiones, al final los más perjudicados serán los que menos tienen, por que serán victimas de hechos que ya no serán considerados importantes para nuestra justicia y las denuncias serán archivadas en las Comisarías donde pasaran a la cuenta del olvido.
Articulo Publicado en la Revista La U.
Es poco lo que le podemos pedir sobre conocimiento de la realidad a María Paula y sus amigos que andan hace tiempo con escolta policial y solo bajan al mundo real una vez a la semana para comerse unas empanaditas de morocho en las escalinatas del congresillo.
Sin duda nos quieren ver la cara de tontos al vendernos esta reforma como algo que va a mejorar la administración de justicia en el país, porque si lo que se pretendía era eso, entonces lo primero que debieron hacer era equipar las Comisarías para prepararlas frente al tsunami de denuncias que iban a recibir por los cambios en la ley. Pero fue necesario que el colapso total de estas dependencias aparezca en los periódicos y noticieros para que las autoridades del gobierno tomaran cartas en el asunto. Los agarraron desprevenidos una vez más y estos filósofos de discoteca que dictan leyes pensando mucho y conociendo poco avanzan en esta lamentable tragicomedia que destruye día a día la convivencia social en el país.
Al parecer no es suficiente el odio que se fomenta y los resentimientos que se demuestran cada sábado desde las cadenas presidenciales, sino que ahora nuestros bienes y propiedades –esas por las que nos hemos esforzado tanto- pueden ser arrebatadas por sujetos que en caso de ser atrapados pasaran como máximo siete días en la cárcel. Nos pueden quitar el equivalente al sueldo básico de tres meses, pero pagan su deuda a la sociedad con una semana tras las rejas. A lo mejor soy solo yo que estoy loco y estas reformas son buenas, pero nuestro buque insignia –la Venezuela de Chávez- siguiendo estas ideas “revolucionarias” ha convertido en especial a su capital Caracas, en la ciudad más peligrosa de America Latina.
A la delincuencia -como a los niños malcriados- se los enfrenta con mano dura y sanciones que se cumplan. El ser humano responde a incentivos, y según parece ahora los incentivos para cometer estos delitos son mayores por que las penas son más bajas y las probabilidades de que Comisarías sin equipo ni personal atrapen a alguien son sumamente reducidas.
Los invito a leer el texto aprobado y sacar sus propias conclusiones, al final los más perjudicados serán los que menos tienen, por que serán victimas de hechos que ya no serán considerados importantes para nuestra justicia y las denuncias serán archivadas en las Comisarías donde pasaran a la cuenta del olvido.
Articulo Publicado en la Revista La U.
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