Wednesday, March 18, 2009

El otro sendero

Se vienen otras elecciones –tengo 24 años y ya ni me acuerdo bien cuantas veces he tenido que ir a las urnas- y tendremos en nuestras manos la tradicional sabana electoral para asambleistas, las papeletas para presidenciables, prefectos, alcaldes, concejales y demás. En fin, otro domingo sin futbol para el ejercicio democrático obligatorio en un país que poco ha aprendido de su historia.

Desde el 2007 se ha impuesto en las urnas una visión de país que además de condenar la iniciativa privada, repite recetas fracasadas varias veces. Demuestra además una desmedida irresponsabilidad en el manejo del dinero público al gastar sin medida –y lo que es peor- sin ningún tipo de control. El país avanza por un sendero cuyos resultados son igual que antes previsibles y el fracaso del modelo actual ratificará la característica de los socialismos: Aman tanto a los pobres que los multiplican. Hoy el país es un carro sin frenos que se enfrenta al despeñadero con casi ninguna alternativa sensata.

Busco entre los presidenciables un camino diferente al modelo actual, trato de encontrar un líder que defienda las ideas políticas más exitosas de los últimos años. En resumen una apuesta por la libertad, por la responsabilidad individual, por el Estado limitado, la tan necesaria separación de poderes, la moralidad en la administración de la cosa pública, la economía de mercado y la confianza en el ser humano. Existe otro sendero, una alternativa para ser el país que podemos ser, pero entre los candidatos a Carondelet no encuentro a esa persona. Es una pena que tantos hombres y mujeres capaces hayan decidido refugiarse una vez más en sus hogares y oficinas por miedo, pavor o cobardía. Ante unas nuevas elecciones el país se vuelve a quedar huérfano de ideas políticas refrescantes.

El tiempo y el paso de los años nos harán recordar esta y las otras elecciones de los últimos tiempos. La visión socialista nos habrá costado una década más y otra generación entera se perderá. Veo las elecciones con una gran decepción, pero no pierdo la esperanza de mejores días cuando haya valientes que se atrevan a defender las ideas políticas en las que creen, aunque sean de momento poco populares, siguiendo ese otro sendero.

El socialismo avanza sin real oposición, pero cuando nuestros nietos pregunten que no les digan que no hubo quienes propusieron una alternativa, que no les digan que no hubo quienes buscamos otro camino. Hoy defiendo el otro sendero y hoy también pese a nadar a contracorriente condeno al socialismo.

Articulo publicado en la Revista La U.

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