Maquiavelo y María Paula.
Hace no mucho eran un grupo de jóvenes idealistas que criticaban la componenda, los amarres políticos y los acuerdos bajo la mesa. Lo recuerdo muy bien por que en especial a María Paula la escuche varias veces hablar de esto. Desde hace 2 años cogobiernan y se hacen de la vista gorda cuando sus aliados hacen lo que ellos antes tanto criticaron. Maquiavelo decía que en política el fin justifica los medios, sin duda María Paula tomo apuntes y leyó atentamente.
Mientras ocurría el bochornoso evento de los diputados de los manteles, que sin duda tenia algo de obscuro y apestoso, María Paula y sus amigos decidieron mirar para el otro lado, estaban bastante ocupados pensando en los espacios que podían ocupar en la potencial Asamblea Constituyente que ya se cocinaba en esos días. Lo importante era la Asamblea, como se llegaba a ella era lo de menos.
Una vez en Montecristi hasta aplaudieron cuando se elaboraban los mandatos constituyentes hechos en clara violación al Estatuto aprobado en el referéndum. En otras palabras se burlaron como la “partidocracia” en pleno de la voluntad popular. Al final cuando aprobaron a la velocidad de la luz los últimos textos sin el debate pertinente, con bandera en mano se abrazaron y cantaron. Lo importante era la nueva Constitución, como se llegaba a ella era lo de menos.
Después de aprobada la Constitución y con ella el régimen de transición, se da el primer asalto a la Carta Magna cuando el Tribunal Constitucional se auto nombra Corte Constitucional. María Paula y sus amigos tampoco dijeron nada esta vez. Lo importante es que la revolución ciudadana avance, lo que se tenga que hacer en el camino es lo de menos.
Menciono estos tres casos como simple muestra de lo que quiero probar, ejemplos hay todavía muchos más. No nos olvidemos entre otras cosas que sentado en la mesa directiva de la Asamblea Constituyente por invitación de los gobiernistas estaba el partido político que tiene secuestrada a la educación nacional hace décadas. Ahí tampoco dijeron nada, lo importante claro era tener una fuerza de choque.
Al final vuelvo al principio, felicito a María Paula y sus amigos por que leyeron a Maquiavelo y aprendieron de sus ideas. Una nueva generación de jóvenes idealistas perdida, todo por la ambición del poder. Ojala tengamos nuevos jóvenes luchadores que no claudiquen en defensa de lo que creen por migajas de poder. María Paula y sus amigos ya forman parte de la política ecuatoriana tradicional y todo indica que los tendremos para rato.
Articulo publicado en la Revista La U
Mientras ocurría el bochornoso evento de los diputados de los manteles, que sin duda tenia algo de obscuro y apestoso, María Paula y sus amigos decidieron mirar para el otro lado, estaban bastante ocupados pensando en los espacios que podían ocupar en la potencial Asamblea Constituyente que ya se cocinaba en esos días. Lo importante era la Asamblea, como se llegaba a ella era lo de menos.
Una vez en Montecristi hasta aplaudieron cuando se elaboraban los mandatos constituyentes hechos en clara violación al Estatuto aprobado en el referéndum. En otras palabras se burlaron como la “partidocracia” en pleno de la voluntad popular. Al final cuando aprobaron a la velocidad de la luz los últimos textos sin el debate pertinente, con bandera en mano se abrazaron y cantaron. Lo importante era la nueva Constitución, como se llegaba a ella era lo de menos.
Después de aprobada la Constitución y con ella el régimen de transición, se da el primer asalto a la Carta Magna cuando el Tribunal Constitucional se auto nombra Corte Constitucional. María Paula y sus amigos tampoco dijeron nada esta vez. Lo importante es que la revolución ciudadana avance, lo que se tenga que hacer en el camino es lo de menos.
Menciono estos tres casos como simple muestra de lo que quiero probar, ejemplos hay todavía muchos más. No nos olvidemos entre otras cosas que sentado en la mesa directiva de la Asamblea Constituyente por invitación de los gobiernistas estaba el partido político que tiene secuestrada a la educación nacional hace décadas. Ahí tampoco dijeron nada, lo importante claro era tener una fuerza de choque.
Al final vuelvo al principio, felicito a María Paula y sus amigos por que leyeron a Maquiavelo y aprendieron de sus ideas. Una nueva generación de jóvenes idealistas perdida, todo por la ambición del poder. Ojala tengamos nuevos jóvenes luchadores que no claudiquen en defensa de lo que creen por migajas de poder. María Paula y sus amigos ya forman parte de la política ecuatoriana tradicional y todo indica que los tendremos para rato.
Articulo publicado en la Revista La U
Labels: Fernando Coronel Velasco


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