Friday, January 30, 2009

El corazón de las tinieblas

Este mes de enero se cumplieron 50 años de aquel nefasto día cuando los cubanos creían que esos barbudos que se tomaban el poder liderados por Fidel Castro convertirían a la isla en una sociedad pluralista y democrática. Se removía del poder a un dictador simplemente para subir al trono a uno nuevo que prometía una revolución que se ha alargado más de lo que el mundo debió tolerar. Lo que ha ocurrido en Cuba es reprochable desde cualquier punto de vista y no existen argumentos suficientes para defender un régimen totalitario que solo a convertido en esclavos a sus ciudadanos mientras los ha empobrecido paulatinamente durante cinco décadas.

Existe una parte de esta historia que pocos conocen o se olvidan intencionalmente. En 1957, Cuba era según la mayoría de las cifras internacionales la tercera economía de America Latina solamente superada por Argentina y Uruguay. Claro que no podemos justificar con esto la dictadura de Batista, pero lo que Cuba necesitaba en ese momento –y lo que en realidad sus ciudadanos pedían- era la libertad de poder elegir a sus mandatarios y gozar de una pluralidad que había sido extinguida por el gobierno de turno. La insatisfacción popular llego a extremos preocupantes que abrieron las puertas a un Fidel Castro que prometía ser ese hombre que haría realidad el sueño de las mayorías: Una Cuba libre.

Instalado en el poder, con la ayuda del Che, el nuevo gobierno eliminó a muchos de sus enemigos políticos en procesos relámpagos sin derecho a la defensa condenándolos a fusilamientos, muchas veces perpetrados por el mismísimo Guevara que hoy muchos admiran y visten en camisetas. Al final entonces se había removido a un tirado por otro, que con la asistencia de su amigo argentino mataron sin piedad a cuantos quisieron. Esta parte de la historia ya debería ser suficiente para condenar en todos los aspectos a la revolución cubana, pero el mundo siguió mirando e incluso unos cuantos en el Ecuador suspiraban en ese entonces con emular el proceso.

Con el paso de los años el nuevo dictador cubano elimino la propiedad privada y destruyo la floreciente industria nacional. Todo era hecho en nombre del bien común y quienes advertían lo que se venia para el país lo empezaron a abandonar con lo poco que tenían para empezar de nuevo en otras latitudes donde la libertad y el fruto del esfuerzo individual fuera garantizado. La revolución se defendía a si misma con sus logros en materia de educación y salud, olvidándose que muchos países del mundo habían logrado similares indicadores viviendo bajo democracias y gobiernos tolerantes a la oposición.

Hoy los líderes de America Latina abren sus brazos para dar la calida bienvenida un régimen totalitario y sangriento en lugar de condenarlo como debieron hacerlo hace 50 años, incluso nuestro Presidente califica a Cuba como una democracia sin pensar por un segundo en la intolerancia que reina en la isla. Ese experimento caribeño de los hermanos Castro con seres humanos debe servir como referente de aquello que no puede volver a repetirse. Cuba es el más grande ejemplo del fenómeno de la maldad humana y quienes defienden ese régimen mientras llevan vidas muy cómodas en otros países deberían preguntarse a si mismos lo que seria vivir bajo una dictadura de pensamiento único que no admite discrepancias. Al final las balsas no van de Miami a La Habana, y si los cubanos buscan salir de su hogar arriesgándolo todo, algo espantoso debe ocurrir dentro.

Articulo Publicado en La Revista La U (Ecuador) y Revista Emergente (Guatemala)

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Tuesday, January 06, 2009

Maquiavelo y María Paula.

Hace no mucho eran un grupo de jóvenes idealistas que criticaban la componenda, los amarres políticos y los acuerdos bajo la mesa. Lo recuerdo muy bien por que en especial a María Paula la escuche varias veces hablar de esto. Desde hace 2 años cogobiernan y se hacen de la vista gorda cuando sus aliados hacen lo que ellos antes tanto criticaron. Maquiavelo decía que en política el fin justifica los medios, sin duda María Paula tomo apuntes y leyó atentamente.

Mientras ocurría el bochornoso evento de los diputados de los manteles, que sin duda tenia algo de obscuro y apestoso, María Paula y sus amigos decidieron mirar para el otro lado, estaban bastante ocupados pensando en los espacios que podían ocupar en la potencial Asamblea Constituyente que ya se cocinaba en esos días. Lo importante era la Asamblea, como se llegaba a ella era lo de menos.

Una vez en Montecristi hasta aplaudieron cuando se elaboraban los mandatos constituyentes hechos en clara violación al Estatuto aprobado en el referéndum. En otras palabras se burlaron como la “partidocracia” en pleno de la voluntad popular. Al final cuando aprobaron a la velocidad de la luz los últimos textos sin el debate pertinente, con bandera en mano se abrazaron y cantaron. Lo importante era la nueva Constitución, como se llegaba a ella era lo de menos.

Después de aprobada la Constitución y con ella el régimen de transición, se da el primer asalto a la Carta Magna cuando el Tribunal Constitucional se auto nombra Corte Constitucional. María Paula y sus amigos tampoco dijeron nada esta vez. Lo importante es que la revolución ciudadana avance, lo que se tenga que hacer en el camino es lo de menos.

Menciono estos tres casos como simple muestra de lo que quiero probar, ejemplos hay todavía muchos más. No nos olvidemos entre otras cosas que sentado en la mesa directiva de la Asamblea Constituyente por invitación de los gobiernistas estaba el partido político que tiene secuestrada a la educación nacional hace décadas. Ahí tampoco dijeron nada, lo importante claro era tener una fuerza de choque.

Al final vuelvo al principio, felicito a María Paula y sus amigos por que leyeron a Maquiavelo y aprendieron de sus ideas. Una nueva generación de jóvenes idealistas perdida, todo por la ambición del poder. Ojala tengamos nuevos jóvenes luchadores que no claudiquen en defensa de lo que creen por migajas de poder. María Paula y sus amigos ya forman parte de la política ecuatoriana tradicional y todo indica que los tendremos para rato.

Articulo publicado en la Revista La U

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¿Hasta cuando?

En el Ecuador hay muchas personas capaces de liderar una alternativa a esta revolución ciudadana que avanza a paso firme en el camino de la destrucción nacional. Lamentablemente estas personas se refugian en la tranquilidad de sus hogares mientras observan en los noticieros como las buenas intenciones de los corazones ardientes amenazan la estabilidad de nuestro sistema monetario, la solidez de nuestro sistema financiero y la fragilidad de nuestra democracia. Este no es el momento para que aquellos que conocen el camino del éxito se escondan mientras el Ecuador va al despeñadero.

Nuestro país va de tumbo en tumbo hace muchos años y pese a tener personas muy capacitadas para gobernarlo en la dirección correcta, continúa en esta lamentable tragicomedia donde personajes sin experiencia y mucha teoría amenazan con crear un caos nacional parecido al que experimentó el Perú a finales de los 80s. Para los que entienden esto, hoy no es el momento de simplemente mirar lo que ocurre.

La dolarización pende de un hilo por factores externos y por acciones expresas de quienes hoy nos gobiernan. Para una revolución que ofrece el oro y el moro, no poder imprimir billetes es una seria limitación en su deseo de continuar siendo generosos con el dinero del resto. Para quienes comprenden la importancia y los beneficios de la dolarización este no es el momento de guardar silencio ante un desastre cada vez más cercano.

El sistema bancario ecuatoriano puede hacer frente a la crisis financiera mundial, pero la oportunidad de cada banco para aplicar las medidas que considere más convenientes de acuerdo a la realidad individual se ve amenazada por decisiones de teóricos que poco entienden del funcionamiento del mercado. Para quienes comprenden la necesidad de respaldar en libertad a la banca nacional para evitar su colapso, este es el momento de salir y decirlo.

Finalmente con las dificultades económicas que se avecinan vuelve a rondar el fantasma del fin de la democracia. El gobierno no podrá cumplir con sus promesas electorales, ni hacer respetar su regalona constitución poniendo en jaque nuestra patuleca democracia una vez más, cuando el descontento popular se vuelque a las calles y plazas. Para quienes entienden la importancia del valor de la democracia y la libertad este no es el momento de continuar siendo espectadores ¿Hasta cuando le vas a decir no a la patria? ¿Hasta cuando le vas a decir no a la posibilidad de transformar de verdad el país que dejarás a tus hijos?

Se vienen unas nuevas elecciones, ojala estas personas capaces estén en las trincheras.

Articulo publicado en Diario El Universo

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