El Estadista
Existen grandes figuras a lo largo de la historia de la humanidad que lograron marcar el rumbo de sus naciones y entraron en la inmortalidad, muchas veces sin buscarla. Estos son los Estadistas, los grandes líderes. Los verdaderos políticos que lograron hacer sus ideas realidad, y tuvieron éxito en ello. La transformación de sus respectivas naciones es la muestra más palpable de su rotundo triunfo.
Sin duda son muchos los factores que separan a los hombres comunes de los políticos; y son muchas más los que separan a los políticos de los estadistas.
Primero esta, sin duda, la preparación. Los estudios no solo universitarios, sino profundas lecturas de la historia de sus países primero, sin olvidar la del mundo que los rodea; estos son quienes logran entender los procesos y mecanismos que funcionan con éxito en el mundo, los estudian y los adaptan a las respectivas realidades de sus naciones, sin olvidar siempre la posibilidad de correcciones. En resumen grandes conocedores de la historia; analistas de los procesos históricos y entendedores de las políticas que funcionan para no repetir las que fallaron.
Segundo, cada uno de ellos forjo su carácter. Tuvieron en su mayoría vidas convulsionadas, pero supieron resolver los problemas y salir adelante, enfrentando la vida siempre con dignidad humana. Mostraron una convicción clara de que apuntaban alto en la vida, y lo consiguieron.
Tercero, están sus campañas políticas. En las cuales se discutían ideas, y no meros eventos, o lo que es aun peor criticas infantiles a los adversarios; que es sin duda lo más bajo a lo que puede llegar una campaña electoral; denigrando el nivel del cargo que se persigue y transformando una fiesta democrática, en un barato circo del tercer mundo.
Por ultimo esta su forma de gobernar. Hombres y mujeres tolerantes, humildes, convencidos de sus principios e ideales, pero no cegados por las ideologías caducas e ilusorias. Gente que respeta a la oposición y busca diálogos para encontrar puntos intermedios; respeta la libertad de prensa y acepta las criticas como un adulto, no como un niño de chupón.
La grandeza de estos personajes esta medida no solo en sus aciertos –que sin duda son infinitos- sino en la humildad con la que aceptaron públicamente sus equivocaciones cuando las cometieron. Estos lideres gobiernan partiendo de la concertación, de los consensos, aceptando que son humanos y como tales no son dueños de la verdad absoluta, por eso no tratan jamás de imponer un modelo personalista al resto, sino que buscan un modelo dentro del cual se cobijen todos sus compatriotas.
Ojala algún día tengamos uno de estos; mientras tanto los actuales gobernantes no les vendría mal una pequeña lectura sobre la vida de hombres que alcanzaron el desarrollo para sus pueblos, evitando la confrontación y aceptando dos cosas fundamentales: que son humanos y tienen defectos; y que el poder es transitorio.
Articulo publicado en la Revista La U
Sin duda son muchos los factores que separan a los hombres comunes de los políticos; y son muchas más los que separan a los políticos de los estadistas.
Primero esta, sin duda, la preparación. Los estudios no solo universitarios, sino profundas lecturas de la historia de sus países primero, sin olvidar la del mundo que los rodea; estos son quienes logran entender los procesos y mecanismos que funcionan con éxito en el mundo, los estudian y los adaptan a las respectivas realidades de sus naciones, sin olvidar siempre la posibilidad de correcciones. En resumen grandes conocedores de la historia; analistas de los procesos históricos y entendedores de las políticas que funcionan para no repetir las que fallaron.
Segundo, cada uno de ellos forjo su carácter. Tuvieron en su mayoría vidas convulsionadas, pero supieron resolver los problemas y salir adelante, enfrentando la vida siempre con dignidad humana. Mostraron una convicción clara de que apuntaban alto en la vida, y lo consiguieron.
Tercero, están sus campañas políticas. En las cuales se discutían ideas, y no meros eventos, o lo que es aun peor criticas infantiles a los adversarios; que es sin duda lo más bajo a lo que puede llegar una campaña electoral; denigrando el nivel del cargo que se persigue y transformando una fiesta democrática, en un barato circo del tercer mundo.
Por ultimo esta su forma de gobernar. Hombres y mujeres tolerantes, humildes, convencidos de sus principios e ideales, pero no cegados por las ideologías caducas e ilusorias. Gente que respeta a la oposición y busca diálogos para encontrar puntos intermedios; respeta la libertad de prensa y acepta las criticas como un adulto, no como un niño de chupón.
La grandeza de estos personajes esta medida no solo en sus aciertos –que sin duda son infinitos- sino en la humildad con la que aceptaron públicamente sus equivocaciones cuando las cometieron. Estos lideres gobiernan partiendo de la concertación, de los consensos, aceptando que son humanos y como tales no son dueños de la verdad absoluta, por eso no tratan jamás de imponer un modelo personalista al resto, sino que buscan un modelo dentro del cual se cobijen todos sus compatriotas.
Ojala algún día tengamos uno de estos; mientras tanto los actuales gobernantes no les vendría mal una pequeña lectura sobre la vida de hombres que alcanzaron el desarrollo para sus pueblos, evitando la confrontación y aceptando dos cosas fundamentales: que son humanos y tienen defectos; y que el poder es transitorio.
Articulo publicado en la Revista La U


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