Friday, November 28, 2008

Planeta Azul (No Verde)

Cuando hablamos del cambio climático parece que nos enfrentamos a una realidad que no admite discusión, pero este mes he decidido ser políticamente incorrecto y cuestionar lo que muchos toman por verdad absoluta. Creo que el planeta se está calentando – y la evidencia lo demuestra - pero no creo que sea exclusivamente por culpa de la humanidad. Hay un trasfondo político a todo esto del calentamiento global y propongo que nos hagamos una serie de preguntas distintas para ver si comprendemos mejor la situación. El titulo del artículo lo tomo de un interesante libro publicado sobre este tema por Vaclav Klaus, ex – Primer Ministro de la República Checa.

Al Gore y algunos científicos nos demuestran con elaborados cuadros que el planeta está hoy en su punto más caliente desde 1880, lo que hace que nos preguntemos naturalmente ¿Cómo solucionamos esto? ¿Qué estamos haciendo para que esto pase? Cuando en realidad, la primera pregunta que deberíamos hacernos es ¿Por qué en 1880 el planeta se calentó tanto como hoy? Y es que ahí está la clave a la primera duda sobre este tema, en 1880 no existían las industrias que hoy supuestamente emiten los gases que están causando el cambio climático, ni existían los vehículos que hoy circulan emitiendo CO2 ¿Entonces por qué el planeta se calentó tanto antes? Bueno la explicación a esto parece ser un tanto más sensata y hasta bastante lógica. La temperatura de nuestro planeta depende –entre otras cosas- de nuestra distancia respecto del sol según los movimientos cíclicos de la órbita terrestre, y hoy como en 1880 estamos más cerca del sol que lo normal, lo que parecería explicar el cambio de temperatura que vivimos y que promete cambiar como lo ha hecho durante milenios.

Parece muy claro el consenso en la comunidad científica sobre el hecho de que el planeta se está calentando, pero no existe ni de lejos un acuerdo general en relación a que esté aumento de la temperatura mundial se deba a la acción del hombre.

Como defensor de la libertad estaré en contra siempre de aquellas medidas muchas veces románticas y bien intencionadas que pretenden imponernos una visión única que además trae un cierto tufo de comunismo nostálgico. Si efectivamente estamos causando todos estos problemas en el planeta, entonces la solución es confiar y creer en la humanidad, entendiendo que nosotros en libertad y con los incentivos correctos encontraremos la mejor manera de solucionarlo. En el fondo, el pretender imponernos formas de vida demuestra una desconfianza en la bondad del ser humano que preocupa, mientras sube a los altares a un puñado de gurús que vienen a salvarnos de nuestras contaminantes y mediocres vidas.

Yo discrepo con los apocalípticos verdes, entre otras cosas porque creo que el mundo debe tener hoy otras prioridades, al final cada día mueren miles de personas y parece que nos olvidamos de esto. Está bien preocuparse por el planeta, pero esta aldea mundial tiene también otros problemas.

Articulo Publicado en la Revista La U

El Estadista

Existen grandes figuras a lo largo de la historia de la humanidad que lograron marcar el rumbo de sus naciones y entraron en la inmortalidad, muchas veces sin buscarla. Estos son los Estadistas, los grandes líderes. Los verdaderos políticos que lograron hacer sus ideas realidad, y tuvieron éxito en ello. La transformación de sus respectivas naciones es la muestra más palpable de su rotundo triunfo.

Sin duda son muchos los factores que separan a los hombres comunes de los políticos; y son muchas más los que separan a los políticos de los estadistas.

Primero esta, sin duda, la preparación. Los estudios no solo universitarios, sino profundas lecturas de la historia de sus países primero, sin olvidar la del mundo que los rodea; estos son quienes logran entender los procesos y mecanismos que funcionan con éxito en el mundo, los estudian y los adaptan a las respectivas realidades de sus naciones, sin olvidar siempre la posibilidad de correcciones. En resumen grandes conocedores de la historia; analistas de los procesos históricos y entendedores de las políticas que funcionan para no repetir las que fallaron.

Segundo, cada uno de ellos forjo su carácter. Tuvieron en su mayoría vidas convulsionadas, pero supieron resolver los problemas y salir adelante, enfrentando la vida siempre con dignidad humana. Mostraron una convicción clara de que apuntaban alto en la vida, y lo consiguieron.

Tercero, están sus campañas políticas. En las cuales se discutían ideas, y no meros eventos, o lo que es aun peor criticas infantiles a los adversarios; que es sin duda lo más bajo a lo que puede llegar una campaña electoral; denigrando el nivel del cargo que se persigue y transformando una fiesta democrática, en un barato circo del tercer mundo.

Por ultimo esta su forma de gobernar. Hombres y mujeres tolerantes, humildes, convencidos de sus principios e ideales, pero no cegados por las ideologías caducas e ilusorias. Gente que respeta a la oposición y busca diálogos para encontrar puntos intermedios; respeta la libertad de prensa y acepta las criticas como un adulto, no como un niño de chupón.

La grandeza de estos personajes esta medida no solo en sus aciertos –que sin duda son infinitos- sino en la humildad con la que aceptaron públicamente sus equivocaciones cuando las cometieron. Estos lideres gobiernan partiendo de la concertación, de los consensos, aceptando que son humanos y como tales no son dueños de la verdad absoluta, por eso no tratan jamás de imponer un modelo personalista al resto, sino que buscan un modelo dentro del cual se cobijen todos sus compatriotas.

Ojala algún día tengamos uno de estos; mientras tanto los actuales gobernantes no les vendría mal una pequeña lectura sobre la vida de hombres que alcanzaron el desarrollo para sus pueblos, evitando la confrontación y aceptando dos cosas fundamentales: que son humanos y tienen defectos; y que el poder es transitorio.

Articulo publicado en la Revista La U

¿Que es ser ecuatoriano?

Este tema no es simple y siendo sincero es algo que me rondaba la mente hace algún tiempo.

El Ecuador es un país de contrastes, de diversidad, de regiones geográficamente distintas, de culturas variadas. Y de esto nos damos cuenta con ejemplos muy simples, en la costa le hacemos al ceviche, en la Sierra al mote o la fritada y en el Oriente según el lugar podemos encontrarnos platillos tan exóticos como los sesos de mono. Resulta entonces que ni en la comida podemos decir “este o aquel platillo representa a los ecuatorianos”.

Lo mismo pasa con la forma de hablar, los mecanismos para conquistar chicas, lo que nos gusta tomar, los cronogramas de clases cuyas vacaciones nunca coinciden y así una larga lista de etcéteras. Entonces ¿Qué nos hace o que nos identifica como ecuatorianos?

Personalmente me resulta muy difícil establecer ciertas características de lo que podríamos decir en términos generales identifica a un ecuatoriano y no creo que eso este mal, lo que si creo que esta mal es ahondar en nuestras diferencias, que si las tenemos pero esa es la magia de este país, su diversidad que va desde los paisajes, plantas y animales, hasta nosotros en la forma de vestirnos y lo que comemos.

Como decía algún pensador hace mucho tiempo, no tenemos que estar plenamente de acuerdo, simplemente saber que vamos por el mismo camino. El Ecuador en sentido figurado es un gran barco en el cual debemos remar todos, la clave esta en remar juntos -respetando nuestras diferencias- y en dirección al progreso. El problema viene cuando el Capitán Barba Verde nos trata de impulsar en sentidos distintos e incluso contradictorios hacia fracasos demostrados.

La magia del Ecuador no esta en ciertas características o requisitos que debemos cumplir para serlo, la magia de esta nación esta en celebrar cada triunfo de Jefferson y cada gol de la selección como lo que somos, diferentes pero ecuatorianos todos que tenemos un pasado que nos puso aquí y un futuro que nos une y debemos construir.

Articulo publicado en la Revista La U

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Monday, November 24, 2008

Insultos oficiales

Muy acertadamente se dice que cada país tiene el gobierno que se merece, y que nuestra clase política no es más que el reflejo público de una sociedad que no respeta a nada ni a nadie.

Hoy, quien ocupa el Palacio de Carondelet utiliza cada oportunidad que tiene para insultar, repartir epítetos y calificar con palabras duras a todos quienes piensan diferente que él.

Si bien esto demuestra algo que muchos advertimos de Rafael Correa antes de que sea electo (de que se trata de una persona poco tolerante, muy explosiva y definitivamente poco respetuosa).

Es que son muchas las actitudes de este personaje que molestan y hasta repugnan a quienes nuestras familias nos inculcaron valores firmes, peor aun cuando se trata de descalificar a una mujer como Margarita Arosemena diciendo que se trata de “una vieja pelucona”. Como si no fuera ya suficientemente grave la falta de respeto a una dama, se trata además de un personaje que tiene muchísimos años dedicada a una labor ejemplar como es la Casa del Hombre Doliente, en otras palabras, ella dedica su tiempo a los más enfermos desde antes que Rafael Correa aprenda si quiera a jugar a la rayuela.

Es una lastima que frente al rotundo fracaso de la economía en este primer año de gobierno, Correa continúe descargando sus frustraciones en quienes difieren con sus planes utilizando la herramienta más mediocre que existe: el insulto y la descalificación.

En política, lo que separa a los niños malcriados de los hombres de estado es su capacidad de discutir ideas y no personas, de aceptar sus errores, de respetar criterios diferentes y reconocer por ejemplo el terrible desempeño de la economía, al fin y al cabo en este 2007 que terminó la economía del país tuvo las peores calificaciones del continente y como dice el gran filosofo Daddy Yankee “los números hablan por si solos”.

Que lastima que el llamado a ser el portaestandarte del cambio y el ejemplo de un futuro mejor no utilice su popularidad para los fines correctos. Pensar diferente en democracia es un derecho y quien simplemente insulta en lugar de discutir las ideas de fondo, demuestra claramente no estar a la altura de las circunstancias y que definitivamente el cargo le quedo grande.

No nos olvidemos que el fin jamás justificará los medios y llega un punto en que la paciencia deja de ser una virtud.

Articulo publicado en la Revista La U.

Impuestos

Tal vez nunca ninguno de nosotros haya analizado con calma esta palabra. Pero basta leerla una vez más para darnos cuenta de una cosa al menos, y es que no se trata de algo voluntario, no se trata de algo que decidimos dar libremente, sino como su nombre claramente lo indica, se trata de algo que nos es impuesto y nosotros únicamente debemos pagarlo.

Seguro muchos de ustedes se preguntan ¿Y este loco Coronel que me esta tratando de decir ahora? Es que detrás de esta reforma tributaria que se analizo a la velocidad de la luz y no estuvo sometida al debate nacional, existen muchas cosas que nos afectan directamente a nosotros como universitarios y les aseguro que no nos hemos dado cuenta.

Como repito casi siempre, no nos podemos olvidar que la gente responde a incentivos y sin duda el Gobierno no pensó en esto a la hora de redactar la reforma, ni nosotros especialmente como jóvenes reflexionamos sobre los incentivos negativos que esta reforma nos significaba.

¿Acaso nos olvidamos de la razón por cual estudiamos con tanto esfuerzo cada día?

Esto puede variar en detalles pero generalmente seria para conseguir un buen empleo, tener una buena calidad de vida, poder ofrecerle a nuestra familia quizá lo que nosotros no tuvimos, y por que no el día que dejamos este mundo entregarle a nuestros hijos y nietos todo lo que con tanto esfuerzo hemos conseguido.

Pero Carlos Marx Carrasco (haciendo honor a su nombre) se ha olvidado completamente de esto y con su reforma nos envía un mensaje claro: no se esfuercen por que si fruto de su trabajo y esfuerzo les va bien, pagarán cada vez más de impuesto a la renta, y si por esas cosas de la vida alguno de ustedes logra crear una empresa gigante como Microsoft o descubre una formula de gaseosa más rica que la Coca-Cola, el día que se mueran, no serán sus hijos y nietos que continúen adelante con el negocio, será el Estado quien por ley deberá recibir hasta el 70% de su herencia. (Esto decía el texto original enviado por el SRI y el Presidente de la Republica.)

Con esta reforma el Estado pretende obtener una suma mayor de dinero, que comparada con lo que ya tiene cada año en el presupuesto resulta insignificante, pero nadie de nosotros le esta preguntando primero que hace con lo que ya tiene, antes de venir a exigirnos más dinero.

Las principales luchas históricas y guerras de independencia se iniciaron por temas de aumentos tributarios. Todavía hay quienes tratan de “construir” el nuevo Ecuador desde Montecristi, al más puro estilo de la Revolución Francesa. En Paris durante esos años triunfo el terror y la sangre llego hasta los tobillos. Hoy el país entra a una cueva obscura donde los resultados se ven poco alentadores y los jóvenes parecen sumisos ante el tirano.

Articulo publicado en la Revista La U.

La verdad de las mentiras

Este es el titulo de uno de los últimos libros del gran Mario Vargas Llosa, en el que hace un análisis cronológico de sus autores favoritos desde 1900 hasta hoy. Sin duda una pieza literaria recomendable. La razón de fondo para hablar de este libro y lo que su autor plantea va relacionado con la importancia que debemos dar a la lectura para convertirla en una prioridad real en nuestras vidas.

Muchas veces –nos cuenta el autor- mientras firma libros para regalar, la gente le dice “ponga la dedicatoria para mi mama, o para mi hija, o para mi tía, que es fanática suya” cosa a la que Mario Vargas Llosa responde con dos preguntas ¿Y por que no dedicado a usted? ¿Usted no lee? La respuesta que más recibe de aquellas personas es que no tienen tiempo para leer, que con las ocupaciones diarias la lectura no tiene cabida en sus vidas, ya que al final agarrar un libro es una actividad poco productiva y hasta para muchos aburrida.

Que grave error resulta negar lo mucho que se puede aprender de la literatura, en especial de la buena literatura, que nos permite imaginarnos lugares distantes y comprender aspectos fundamentales de la naturaleza humana que de otra forma no conoceríamos. Las relaciones entre unos y otros se comprenden mejor cuando aprendemos de quienes vivieron antes que nosotros y lo escribieron.

Como decía alguien hace mucho tiempo “que otros se jacten de lo que han escrito, yo me enorgullezco de lo que he leído”. Y es que es así, quienes no leen no llevan vidas completas, por que la literatura nos permite ser aquello que la vida real, por lo menos ahora no nos permite, además de formarnos como personas al comprender sobre las realidades de la vida, aquellas “verdades de las mentiras” que nos habla este genial escritor peruano.

Dice Mario Vargas Llosa y estoy totalmente de acuerdo con él que esta debe ser una de nuestras prioridades, “hay que leer los buenos libros, e incitar y enseñar a leer a los que vienen detrás -en las familias y en las aulas-, como un quehacer imprescindible, porque él impregna y enriquece a todos los demás”.

Tuve el privilegio de leer desde muy chico y me ha servido mucho. Si nos preocupamos de nuestro futuro como personas y como país, debemos comenzar a leer más para comprender el mundo que nos rodea y el Ecuador que debemos construir. Leer nos ahorra errores infantiles, como los que se cometen a diario en la Asamblea.

“Fuera del perro, el libro es el mejor amigo del hombre. Dentro del perro, quizá esté muy oscuro para leer”
Groucho Marx.

Articulo publicado en la Revista La U.