Muchos se lamentan de la realidad política que vive el Ecuador, cuestionan la legitimidad del poder de Alianza País por un sinnúmero de razones y además se muestran pesimistas a la hora de pensar en el futuro. Pero nos estamos olvidando que todo lo ocurrido –bueno o malo, según nuestras afinidades- es una oportunidad de oro para reconstruir desde adentro nuestra patuleca democracia. Ahora es cuando podemos por primera vez como jóvenes participar en armar estructuras políticas bien hechas eliminando las prácticas de la antigua “partidocracia”.
Es sin duda una lastima tener que llegar a situaciones políticas como las actuales cuando se reencauchan ideas del pasado esperando resultados diferentes. Pero aun aquí bajo todo lo que se vive, la posibilidad de construir un verdadero edificio democrático y un país mejor son quizá mejores que nunca, no existen prácticamente partidos políticos, las idearios necesitan una revisión y definitivamente falta gente nueva, joven y preparada para ocupar los nuevos espacios libres marcando claramente el rumbo del desarrollo para es rico pero pobremente administrado país.
Tuve la suerte de conocer en días pasado a los líderes estudiantiles venezolanos que estuvieron de paso por el Ecuador y nos dejaron muchas reflexiones que me motivaron a escribir esto. El mensaje de Yon Goicoechea básicamente partía de entender que Ecuador no es Venezuela, por lo menos aún no. Pero el futuro del nuestras naciones depende directamente del compromiso que los jóvenes tengamos con ella. La hora de ser meros espectadores pasó, y citando a Lagos debemos ya ubicarnos en la primera fila de la platea de la historia si queremos que este sea el siglo de nuestro subcontinente.
Las condiciones están dadas, lasexcusas no valen ya por que debemos alcanzar un mejor país del que recibimos de nuestros padres, y lo que esta en juego es el futuro de todos, la nación que dejaremos a nuestros hijos. Si no lo construimos nosotros, ¿Entonces quien?
Articulo Publicado en Revista La U (Junio 2008)