Las flores de los vecinos
El Ecuador en el 2007 tuvo un crecimiento económico de algo así como el 2%, que en términos reales, como dicen en el barrio, “es casi nada”.
Colombia y Perú, más allá de las afinidades que podamos tener son nuestros vecinos y sus economías crecieron casi al doble que la nuestra el año pasado.
Las que no mienten –esas son las cifras y las estadísticas– reflejan que este 2008 será igual y ellos una vez más avanzarán duplicando nuestros números en economía.
Como jóvenes y ecuatorianos comprometidos con nuestro país nos debemos preguntar: ¿Qué es lo que están haciendo allá que les da buenos resultados? Dejando de lado el tema ideológico, en el mundo existen dos clases de países: los que funcionan y progresan, y los que no. Duro, pero cierto.
Sin pretender ser un experto en políticas públicas vemos que nuestros vecinos aceptaron con “humildad intelectual” que la etapa de utilizar a sus países como laboratorios para experimentar con novedosas o reencauchadas ideas ya pasó, y que con el bienestar de sus ciudadanos no se debe jugar.
Tanto Perú como Colombia han buscado volverse atractivos para los inversionistas extranjeros (primer paso para generar riqueza) mediante la aplicación de herramientas exitosas en otros lugares, adaptadas –eso sí– a sus respectivas realidades. Los resultados son contundentes y si bien les falta mucho para alcanzar a los países del primer mundo en términos de reducción de pobreza y desempleo (los dos temas más importantes para el ciudadano común) ya han sentado las bases necesarias sobre las cuales construir el modelo que les permita montarse en el tren del desarrollo.
En lugar de seguir imaginándonos el país que vamos a inventar con nuevas leyes “poéticas” y nueva Constitución “humana”, deberíamos estar utilizando aquellas herramientas que a nuestros vecinos les funcionan. No es por nada que Alan García cambió sus experimentos de los ochenta y adoptó en esta segunda oportunidad medidas más sensatas y de probado éxito que aquellas con las cuales casi aniquiló al Perú.
Si las flores de nuestros vecinos crecen más rápido y tienen mejor color que las nuestras, quizá la solución está en ver cuál es el proceso que siguen para cultivarlas, porque sin duda les funciona y además aprovechamos para cerrar nuestro laboratorio lleno de corazones ardientes y mentes lucidas que repiten errores del pasado y representan millones de dólares de nuestro presupuesto.
Lo que hace hoy el Ecuador no es nuevo, nuestra historia está llena de eventos similares. Lo que hacen nuestros vecinos es nuevo, y todo indica que funciona.
Articulo Publicado en Diario El Universo 25 de Abril 2008
Colombia y Perú, más allá de las afinidades que podamos tener son nuestros vecinos y sus economías crecieron casi al doble que la nuestra el año pasado.
Las que no mienten –esas son las cifras y las estadísticas– reflejan que este 2008 será igual y ellos una vez más avanzarán duplicando nuestros números en economía.
Como jóvenes y ecuatorianos comprometidos con nuestro país nos debemos preguntar: ¿Qué es lo que están haciendo allá que les da buenos resultados? Dejando de lado el tema ideológico, en el mundo existen dos clases de países: los que funcionan y progresan, y los que no. Duro, pero cierto.
Sin pretender ser un experto en políticas públicas vemos que nuestros vecinos aceptaron con “humildad intelectual” que la etapa de utilizar a sus países como laboratorios para experimentar con novedosas o reencauchadas ideas ya pasó, y que con el bienestar de sus ciudadanos no se debe jugar.
Tanto Perú como Colombia han buscado volverse atractivos para los inversionistas extranjeros (primer paso para generar riqueza) mediante la aplicación de herramientas exitosas en otros lugares, adaptadas –eso sí– a sus respectivas realidades. Los resultados son contundentes y si bien les falta mucho para alcanzar a los países del primer mundo en términos de reducción de pobreza y desempleo (los dos temas más importantes para el ciudadano común) ya han sentado las bases necesarias sobre las cuales construir el modelo que les permita montarse en el tren del desarrollo.
En lugar de seguir imaginándonos el país que vamos a inventar con nuevas leyes “poéticas” y nueva Constitución “humana”, deberíamos estar utilizando aquellas herramientas que a nuestros vecinos les funcionan. No es por nada que Alan García cambió sus experimentos de los ochenta y adoptó en esta segunda oportunidad medidas más sensatas y de probado éxito que aquellas con las cuales casi aniquiló al Perú.
Si las flores de nuestros vecinos crecen más rápido y tienen mejor color que las nuestras, quizá la solución está en ver cuál es el proceso que siguen para cultivarlas, porque sin duda les funciona y además aprovechamos para cerrar nuestro laboratorio lleno de corazones ardientes y mentes lucidas que repiten errores del pasado y representan millones de dólares de nuestro presupuesto.
Lo que hace hoy el Ecuador no es nuevo, nuestra historia está llena de eventos similares. Lo que hacen nuestros vecinos es nuevo, y todo indica que funciona.
Articulo Publicado en Diario El Universo 25 de Abril 2008


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