Saturday, March 01, 2008

Un Gigante Dormido

Hoy que tanto se habla de las naciones “Bolivarianas”, no podemos sin duda quitarle el merito al líder que fue Bolívar, específicamente en la liberación de muchos de los rincones de nuestro subcontinente. Pero eso si, ratificarme en algo muy importante, que sin duda marca la pauta al tema central de este articulo: Guayaquil se había emancipado por su propia y soberana voluntad antes de la llegada de Bolívar, y fue desde el 9 de Octubre de 1820, el Primer Gobierno Libre de lo que hoy es el Ecuador.

Más allá del punto exacto donde esta ciudad fue fundada, mucho tiempo antes de ser libre, el Guayaquil que hoy conocemos sin duda tiene sus orígenes en el Cerro Santa Ana y el majestuoso rió que baña sus orillas. Cuna de grandes lideres, de grandes políticos, patriotas, empresarios, industriales, obreros, emprendedores, bomberos, filántropos, médicos, abogados, intelectuales, deportistas, etc.

A lo largo de la historia, esta ciudad se ha autoconstruido en base al esfuerzo de sus ciudadanos: pobres y ricos, altos y bajos, negros y blancos; guayaquileños todos por igual. Y es que Guayaquil, como el ave fénix, ha resurgido de las cenizas resultado de los grandes incendios en siglos pasados. La reconstrucción, fue siempre no tarea de unos cuantos, sino de todos. Esta ciudad como un puño enfrento la adversidad unida, y estoy seguro que lo volverá hacer, si las circunstancias históricas vuelven a exigirlo.

Hemos tenido sin duda periodos obscuros, años que queremos olvidar y que con el esfuerzo diario hemos dejado atrás, ojala para siempre. Hemos sufrido reveses, hemos tenido enemigos, hemos sido invadidos y hemos inclusive sido reducidos a cenizas; pero aquí estamos, más allá del paso de los años, más allá del paso de las personas y los lideres, este Guayaquil que nos cobija sigue su marcha indetenible al horizonte claro que persigue; su desarrollo y autonomía.

¿Qué determina la grandeza de una ciudad? Primero, sin duda su numero de habitantes y su extensión geográfica. Pero la grandeza a la que me refiero, no es una que se puede cuantificar bajo ninguna de estas premisas. (Considerando que aun bajo ellas, Guayaquil es efectivamente un Gigante.) Sino una grandeza que se construye con la lucha diaria desde nuestros puestos de trabajo, desde nuestras escuelas y desde nuestros hogares por un futuro mejor. Guayaquil jamás ha pedido que se le regale nada, esta ciudad siempre ha exigido que se cumpla con ella, como ella cumple con el país.

Los episodios en que Guayaquil ha demostrado su grandeza y compromiso por sus ideales, van desde ese lejano 8 de noviembre de 1820, cuando Olmedo convoco al Primer Cabildo Abierto de Guayaquil, con todas las actuaciones intermedias, llegando al 26 de enero de 2005 cuando la gran Marcha Blanca le dijo al Gobierno de ese entonces que “Con Guayaquil no se juega” y que debe permitir el progreso de esta ciudad puerto, que busca avanzar en el liderazgo de una autonomía solidaria en todo el Ecuador.

“Todo tiempo tiene su justicia, y toda justicia su victoria. (Decía un Ex – Presidente del Ecuador, Guayaquileño por cierto). Esa Justicia y esa victoria son las que proclama en estos instantes Guayaquil, el Guayaquil que lo tiene todo por si mismo; la historia que deslumbra; naturaleza que se prodiga; luz que ilumina; agua que murmulla; pensamientos que guían y pechos que defienden.”

El Guayaquil indomable, el de la bandera celeste y blanco, el de las estrellas nítidas y las hojas de laurel entrelazadas; el Guayaquil que siente el orgullo de su dignidad incólume y la soberbia de su conciencia inflexible para enfrentarse al destino que pretenda abatirla; el Guayaquil del cual se puede decir con las palabras del insigne pensador uruguayo, que ante las saetas de la emulación o la injusticia sabe y sabrá ser “grande hasta en la misma expiación de su grandeza”

Hoy todavía el Gigante duerme, pero no descansa; trabaja, y a diario por el progreso de su gente y de su país. Quien quiera levantarla tratando de abatirla, tendrá que atenerse a las consecuencias.

Más que preocuparnos por las acciones, preocupémonos por la inacción, y quiero recordarles lo que dijo un gran líder de nuestra ciudad “Todo sacrificio, por la tierra donde uno nació, y sabe que va a morir, vale la pena, bajo cualquier circunstancia.”

Fernando Coronel Velasco
Articulo Publicado en Diario El Telegrafo.