Sin duda la pregunta nos invita a pensar mucho, en especial como jóvenes a reflexionar sobre los errores del pasado, que parece se repiten completando el circulo que nos mantiene dando vueltas en el mismo lugar.
Empujados una vez más por los problemas políticos y económicos el país está -como muchas veces antes- escribiendo un nuevo texto constitucional para sumarlo al montón.
Desde nuestro nacimiento como República venimos dándole capacidades mágicas a las Constituciones y por el hecho de no concretarse lo que ahí se escribe es que en promedio cada diez años escribimos una nueva, generalmente más romántica y lírica que la anterior.
¿Y que es diferente esta vez? ¿Que se está haciendo para evitar volver a caer en el mismo hueco?
Lo lamentable es que con un simple análisis nos damos cuenta que al menos en teoría por las ideas que presentan los asambleístas del gobierno (nostálgicos del comunismo como les dijeron por ahí) esta nueva Constitución -de ser aprobada- tendrá también varias heridas mortales que la condenarán al fracaso seguro.
La inclusión o no de Dios en el texto, el tema de la protección a la vida desde la concepción, la únicameralidad del Congreso Nacional, la no reducción del número de magistrados de la Corte Suprema, la imposición del modelo autonómico pensado desde Quito y por su puesto como olvidarnos del invento de nuevos poderes del Estado que desde Montecristi hacen olvidándose de más de 200 años de historia y rechazando lo mundialmente aceptado sobre la división tripartita de poderes de Montesquieu.
El país no despega y está en el mismo lugar por razones más simples de lo que pensamos, se necesita un estado de derecho que garantice la igualdad ante la ley, una función judicial independiente, verdadera libre empresa para terminar los abusos y prebendas que reciben ciertos empresarios, y todo esto para lograr la llegada de inversión extranjera que permita crear nuevas fuentes de empleo y mejorar así la calidad de vida de los más pobres en especial.
Los corazones ardientes siguen escribiendo poesía pura desde Ciudad Alfaro, mientras viven y se imaginan ese Ecuador que van a construir con un simple abracadabra, olvidándose de lo que si es real, que la inversión nuestra y extranjera se va a Colombia y a Perú cada día, siendo así nuestros vecinos los que desarrollan sus economías al doble que la nuestra cada año.
¿Por qué el Ecuador no despega? Porque seguimos haciendo lo mismo de siempre, solo que ahora se lo hace vestido de verde limón.
Articulo publicado en la Revista La U de Abril 2008.
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